Mientras avanza el tiempo, van apareciendo “nuevas comodidades” que hacen que cada vez se camine menos en lo que viene siendo la rutina diaria. Estas comodidades son tales como ascensores, medios de transporte público, vehículo propio, etc. Así pues, en este post se darán a conocer una serie de consejos para evitar abusar de estas facilidades, las cuales poco a poco provocan que el cuerpo se acostumbre a moverse menos.

 

Ve andando al trabajo o al colegio con tus hijos

A no ser que el trabajo se encuentre extremadamente lejos, se aconseja ir caminando o usando un transporte como la bicicleta, ya que, si se coge como rutina utilizar el vehículo personal o el transporte público, el cuerpo se acostumbra a ello y cada vez evitará más el acto de salir por su propio pie.

Por otra parte, acompañar a los hijos al colegio, también es idóneo hacerlo a pie, así los más pequeños irán tomando el hábito de caminar, aunque haga distinta climatología, exceptuando los días con excesiva lluvia como es evidente. De otro modo, si los más pequeños se acostumbran a ir a cualquier sitio en coche o transporte público, en un futuro cuando crezcan ese hábito no desaparecerá de ellos, y por lo tanto, asistirán a cada lugar con su vehículo y utilizando el transporte público.

Además, tu bolsillo te agradecerá sustituir estos métodos de transporte por tus propios pies, ya que el ahorro que esto supone es increíblemente notable.

 

Evita utilizar ascensores y nuevas tecnologías

Aunque haya que subir más de cuatro plantas y resulte algo cansado, tu cuerpo te agradecerá a largo plazo ese cambio de hábito, ya que subir y bajar escaleras es uno de los mejores ejercicios para el aparato locomotor. A esto, se le debe sumar más actos que se realizan al día usando tecnologías y que pueden ser sustituidos de forma más activa, por ejemplo, en vez de utilizar el teléfono móvil para contar algo a cierta persona, concretar con ella una cita y dirigirse hacia ella para hablarlo en persona, esquivando de esta forma las tecnologías que, en cierto aspecto, hacen que las personas se vuelvan un tanto más cómodas.

Por otra parte y tal y como se ha mencionado anteriormente, estos hábitos son importantes que los hijos lo aprendan, puesto que, caminar todos los días tiene beneficios como la disminución del riesgo de ser hipertenso, ayuda a reducir el colesterol y el estrés, previene la aparición de la diabetes, ya que las personas que no realizan actividad física son más propensas a tener diabetes, debido a que no queman el azúcar que consumen, así pues, caminando regularmente, provocará que el cuerpo procese más rápido el azúcar y se prevenga esta enfermedad .

Otro factor por el cual hay que sustituir estas “comodidades” por más caminatas diarias, es para llevar a cabo una reducción de la ingesta de medicamentos, ya que está demostrado que las personas que padecen depresión y que caminan de forma regular consiguen mejorar su humor.

“Con tan solo treinta minutos se reducen los pensamientos negativos, el enfado, la tensión y el futuro cansancio”

Además, si por algún casual los medicamentos antidepresivos han de ser tomados, este ejercicio favorece la función de estos. En conclusión, caminar es bueno para el cerebro, la función cognitiva (especialmente en personas de la tercera edad) se ve mejorada, mejorando así la concentración y reduciendo la posibilidad de tener pérdidas de memoria en el futuro.

Como se puede apreciar, las ventajas de caminar diariamente de forma regular son infinitas, de modo que, no lo pienses más y comienza a dejar de lado esas costumbres que te alejan de caminar a diario .

Y hasta aquí el post de hoy. Desde Método Piecito esperamos que estos consejos os ayuden a mantener en forma vuestro cerebro y cuerpo para el día a día. Si tenéis alguna pregunta o queréis introduciros algo más en este tema podéis mandarnos un correo [email protected] que responderemos con la mayor brevedad posible.